Desratización en Asturias

Tratamientos preventivos y curativos contra los ratones

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Desratización

La desratización se basa en el control de roedores a través de cebos rodenticidas de última generación de efecto retardado.

Mediante un tratamiento sistemático y con los últimos avances en control de roedores, se establecen los parámetros necesarios para el tratamiento de cualquier tipo de instalación, que se hace necesario debido a los grandes perjuicios y pérdidas que puede originar por esta plaga.

Nuestras comunidades, empresas, instalaciones deportivas, edificios, centros hospitalarios y los propios municipios han de ser objeto de campañas de desratización periodicas.

Desratización Asturias

Controlamos cualquier tipo de plagas en Asturias

Tipos de tratamiento

En el campo de la desratización encontramos dos grandes tipos de tratamiento: La desratización pasiva y la desratización activa. Veamos qué caracteriza a cada uno de ellos.

Desratización Pasiva

La desratización pasiva es aquella en la que se utilizan medidas preventivas para evitar que proliferen los roedores en los edificios o los almacenes. Al impedir su acceso, también su reproducción y, por tanto, es más difícil que proliferen.

Estas técnicas incluyen sellar las aberturas u orificios por donde puedan colarse, limpiar bien todo para evitar que se vean atraídos por comida, eliminar insectos (puesto que pueden ser comida para ellos) y, en definitiva, mantener el edificio limpio.

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Desratización Activa

La desratización activa es aquella que reacciona frente a la plaga. Es decir, si la desratización pasiva consiste en evitar que proliferen las ratas y los ratones, la activa consiste en acabar con ellos una vez han proliferado.

Para ello, se utilizan técnicas más agresivas, siendo tanto físicas como químicas. En general, en Deporastur nos contactan para este tipo de desratización, porque la gente tiende a reaccionar, no tanto a prevenir.

Entre las diferentes técnicas que podemos emplear para realizar una desratización activa, encontramos el uso de las trampas con cebos, los rodenticidas, etc.

La elección de un tipo de tratamiento activo u otro dependerá de la situación particular de cada caso. Es por ello que es importante contar con profesionales, puesto que, de lo contrario, podríamos aplicar un tratamiento que no termina de acabar con los roedores.

Además, es muy conveniente que, tras la desratización activa, también se apliquen medidas de desratización pasiva, a fin de evitar que vuelvan a aparecer plagas (o, al menos, para hacer que tarden más en producirse).